Formada en BB.AA. por la Universidad de Alameda (EE.UU.), la Universidad de La Laguna (Islas Canarias) y la Êcole des Beaux Arts de Toulouse (Francia), María Bueno ha sido aprendiz de la artista belga Christl Lidl y del francés Etienne Cliquet. Fruto del trabajo con ambos creadores, Bueno ha centrado su área de interés tanto en los conceptos “mise en âbime de l’espace” y “memoria familiar”, como en el ámbito de la pedagogía y la docencia.

Bueno ha sido ganadora de becas que aúnan colectivos diversos, naturaleza y arte, así como de premios internacionales de pintura, desde el año 2010. De igual manera, María ha formado parte de ferias nacionales e internacionales a través de la galería madrileña que la representa (Rafael Pérez Hernando), sin olvidar instituciones culturales relevantes.

Labor reseñable es la que dedica María Bueno a la parte colaborativa, formativa y docente, integrada en su trayectoria profesional de la misma manera que la expositiva. Bueno realiza proyectos artísticos en contextos sociales diversos, atendiendo a talleres, ponencias, formaciones, publicaciones, diseño de contenidos, comisariados y cursos en organismos y universidades de España, Reino Unido y EE.UU.

Importantes son también para ella las colaboraciones con su madre e hija, así como la labor de gestión, comisariado, asesoría de arte y de artistas; éstos últimos de procedencias y contextos culturales diversos (Europa y África).

María Bueno lleva más de 15 años concibiendo proyectos que implican a diferentes grupos de personas bajo la premisa de hacer de este mundo un lugar mejor. Ello se traduce en un pensamiento singular y auténtico derivado de un laborioso trabajo previo, ejercicio de memoria y compromiso a través de emociones, sentimientos y recuerdos.

La artista ha sido reseñada en el New York Times, gracias a sus proyectos artísticos de fuerte sesgo social.

La obra de María Bueno refleja el ciclo de la vida. La artista centra su foco de interés en la memoria familiar y en las tradiciones, en la infancia y en la naturaleza.



Su obra llena de colores vivos y luminosos recuerdan la luz de la cultura “sureña”, o como la propia artista dice: ‘ese territorio donde espacio y tiempo se funden y dan la mano’.



​Bueno se siente cercana a la artesanía y a movimientos artísticos que entroncan con el Surrealismo, el Arte Bruto, Folk y Outsider, patente en su pincelada y formas de componer y ejecutar.



​Desde el inicio de su carrera artística, María Bueno ha dado rienda suelta a su espontaneidad. Ella entiende el arte como un proceso abierto, más cargado de sentimientos que de ideas.



​El deseo de la artista es volver a la esencia, a lo manual y a lo básico, gracias a una creación artística lejos de la frialdad generada por la sociedad actual hiper-tecnológica y conectada, en la cual vivimos.

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