GALERÍA TERCER ESPACIO, MADRID. HASTA EL 23 DE JULIO

Galería Tercer Espacioc/ San Pedro, 128014 MadridT: 91 369 49 57www.tercerespacio.org La memoria de un cuadro.

   

   La pintura sobre pintura, la investigación sobre un cuadro  de interés personal para un artista, acabó constituyendo   casi un género en el siglo XX.  La obra elegida  es el punto de partida sobre el que el nuevo creador  trabaja obsesivamente ofreciendo a veces varias versiones, como si quisiera arrancarle todos sus secretos, como si quisiera consumar hasta agotarla, una relación tan atrayente como peligrosa.  Picasso sería un ejemplo evidente, pero también  Duchamp, Picabia, Dalí, Bacon,  y tantos otros.  Muy frecuentemente han sido obras clásicas, con las que la modernidad se medía y ensayaba  un nuevo sendero de acercamiento,  un intento de recobrar su espíritu, el aliento que las alumbró, accediendo  a ellas a través  del desentrañamiento formal. Otras veces han servido de pretexto para urdir   una broma ingeniosa  o quien sabe si un desesperado exorcismo. Y es que al menos en Europa, hablar, mirar, pensar, pintar, reír, amar o detestar, son  inseparables de entrelazar nuestra memoria con la de los que nos han precedido.

 

   ¿Qué nos ponen al descubierto, que han desvelado estos artistas aquí reunidos para homenajear al cuadro de sus sueños?.  La memoria  del  pintor  lleva consigo su museo imaginario, como entre  sus manos permanece pugnando por nacer el cuadro que tal vez pintarán algún día. Pero las afinidades electivas son a veces secretas incluso para nosotros mismos, y el cuadro de nuestros sueños tal vez pueda ser también  el de nuestras pesadillas. Es posible que   lo que nos seduce , lo que atrapa nuestra mirada de una pintura, como lo que nos conmueve de un poema revele tanto una   intima afinidad, la clara certeza de reconocerlo como  criatura nuestra, (recordemos a Borges pidiéndonos perdón por usurpar “nuestros” poemas),  como una inconfesada discordia y esta   discordia , esta aparente  disonancia, transformada en ocasiones en obsesión, en una convulsa historia de amor,   nos constituye igualmente, como la cara y cruz de una misma moneda. Y es que  tanto como nuestros acuerdos y nuestras sintonías, nos conforman nuestras paradojas.

 

   Esa memoria, es la que ponen al descubierto los artistas aquí reunidos y  la que nos invitan a compartir. Una visión del  conjunto de las obras   revela enseguida que desde el siglo XXI las miradas pueden ya extenderse con total libertad en muchas direcciones .  Algunos han elegido una obra antigua, occidental (Mañas, Moro, Szenczi, Sicre, Franco,  Quintero,  Rivero,  Arguello)  u oriental, (Dis Berlín, Soto Mesa) y otros se han decidido por   artistas del siglo XIX, como Balanzá,  o por  maestros del siglo pasado como Mestre,  Prims,  Cuellar,  Flores,  Bloise,  Armenta,  Lanzillotta o Carlos García-Alix. De entre ellos, están  los que se han quedado con la forma y los colores reducidos a su esencialidad,   o los que han prestado atención a ese  fragmento del  que, al margen del tema, tantas veces  se prende  nuestra retina. Están también   los que  han querido reflejar  el momento  mágico del encuentro,  el ensimismamiento  de la   contemplación, y con ello el sueño de fundirse con la obra, de formar parte de ella. Son dieciocho pintores y una escultora,  a los que  la Galería Tercer Espacio ha planteado  este  desafío. El resultado son   diecinueve memorias,  diecinueve cruce de miradas,  y diecinueve apasionadas historias.

   

    María Escribano.

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