Elisabetta Benassi / Dafne Boggeri / Ketty la Rocca / Marzia Migliora / Ottonella Mocellin / Liliana Moro / Moira Ricci / Marcella Vanzo
Comisaiado por Giovanna Zapperi

– del 25 de febrero al 3 de julio de 2011-

Los escritos de Carla Lonzi y el colectivo llamado Rivolta Femminile, señalan el hecho de que el momento inaugural del feminismo italiano está profundamente ligado al mundo del arte . No obstante, este vínculo está marcado por un alejamiento irremediable, porque en aquel momento el arte todavía se consideraba un territorio masculino. En cierto sentido puede parecer que el feminismo italiano se asienta sobre el rechazo radical de las formas de creatividad de ese tiempo, en particular el mito de que el arte es una práctica emancipadora. Rivolta Femminile consideraba ilusorias las posibilidades de que el arte pudiera servir de fuerza liberadora para las mujeres, ya que la creatividad había sido, de hecho, colonizada por los hombres. Sin embargo, a pesar de este rechazo, podemos percibir las implicaciones y compromisos previos con el territorio artístico en los escritos feministas de Lonzi, así como en los manifiestos del colectivo. Estos antecedentes artísticos se evidencian en su elección de un lenguaje provocador, la forma de sus manifiestos y por los distintos modos de autorrepresentación que seguían claramente estrategias retóricas y discursivas adoptadas de las vanguardias. No obstante, también se manifiestan en su referencia al problema de la mirada artística. Contrariamente a las teorías del momento dentro del contexto anglosajón, para Rivolta Femminile la mujer no es el objeto, sino el espectador de la obra artística; es ella la que observa pasivamente y por lo tanto legitimiza la creatividad masculina a través de su muda mirada. Estas consideraciones sugieren la frustración que Lonzi debía sentir cuando su propio trabajo como crítica de arte chocaba con la búsqueda de un vocabulario crítico que pudiera romper con las jerarquías de género. Si, para Lonzi, la ausencia de la mujer legitimaba el carácter patriarcal de la creatividad, esto no se traducía en una fuerza que pudiera  socavar sus cimientos, imponiendo a los hombres un tipo de competencia del que las mujeres estaban excluidas. En vez de ello, el nacimiento de Rivolta Femminile señala una paradójica disyuntiva entre el feminismo y la práctica artística.

Los ocho vídeos recogidos en esta exposición fueron realizados en su gran mayoría después de estos acontecimientos, y por artistas nacidas entre los años sesenta y setenta; artistas pertenecientes a una generación inserta en el mundo del arte desde los noventa en adelante, cuando el trabajo de muchas de estas artistas finalmente consiguió obtener la atención del público y de la crítica. Con frecuencia se considera a los noventa como un “punto de inflexión”. Tal y como muestran los redescrubrimientos de importantes figuras como Carol Rama, esta década marca un deslizamiento, aparentemente repentino, del chovinismo masculino hipertrófico de la Transvanguardia hacia la afirmación de una difusa creatividad femenina . ¿Cómo interpretamos este cambio o ruptura? ¿Como un fenómeno de normalización, como un retorno de la represión (en el sentido freudiano), como ruptura, o como una regresión histórica? ¿Existe un hilo conductor que enlace la radicalidad y la creatividad del feminismo italiano de los setenta con el florecimiento más reciente de las prácticas artísticas de las mujeres? (Si es así, ¿cuál es ese hilo?) Resulta difícil responder a estas preguntas. Sin embargo, parece evidente que el tiempo o la temporalidad del arte de las mujeres nos plantea preguntas sobre su propia falta de linealidad, sobre sus discrepancias y anacronismos, así como de las respuestas de las que se compone. […]

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