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Monte Esquinza 8 28010. Madrid, SPAIN (+34) 91 319 42 90 info@galeriaastarte.com www.galeriaastarte.com María Oriza | espacios cómplices 17.01.2013 / 23.03.2013 Inauguración: jueves, 17 de Enero a las 20 h

Miguel Cereceda

……………………………………………………………………………………………………………………………………. “Espacios cómplices” es el título que María Oriza ha propuesto para esta exposición. “Cómplice” es en principio alguien con quien uno se pone de acuerdo para cometer un delito. Pero es también alguien con quien se establece un vínculo de solidaridad o camaradería. Si algún delito comete la obra de María Oriza es el de la transgresión de los géneros artísticos. Pues sus piezas e instalaciones son a la vez pinturas y esculturas, y también arquitecturas. Pues la complicidad que su escultura busca con el espacio ambiciona más bien crear lugares de protección y de convivencia. “Las murallas —dice María Oriza— son espacios cómplices, porque te ayudan”. La muralla defiende y protege del enemigo exterior. La muralla da cobijo, seguridad y protección. Ese es el tipo de complicidad que su escultura busca con el espacio. Una escultura que abre ámbitos de convivencia, de serenidad y armonía, en los que la contemplación se hace posible. Algunas de las instalaciones escultóricas de esta exposición están pensadas específicamente como un muro: como un espacio de protección y de defensa. Otras llevan explícitamente el título de “Templo”, convocando con ello espacios de meditación y de silencio. Es el espacio entonces el tema fundamental de su exposición. Pero el espacio es, en general, el tema y el problema fundamental de la escultura. En un texto que publicó Martin Heidegger en 1969, para pensar la escultura de Eduardo Chillida, que se titulaba precisamente “El arte y el espacio”, el filósofo alemán contemplaba la escultura no como una conquista ni como una confrontación con el espacio, sino más bien como “una incorporación (Verkörperung) de lugares”, que abriendo un entorno, permiten lo libre congregado en sí. Lo que confiere a los hombres —afirmaba Heidegger— un habitar en medio de las cosas. Algo de esta complicidad con el espacio busca también la escultura de María Oriza: que nos permita habitar en medio de las cosas. Pero la construcción de “espacios para habitar” era la tarea tradicional de la arquitectura más que de la escultura.

 

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