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LA IMAGEN DE UN RELATO: DESDE LA O HASTA LA O    

La letra es la decimosexta letra del alfabeto español y cuarta vocal de este idioma. Funciona como conjunción adversativa y significa contraposición, alternativa entre dos que implica la selección de uno de los elementos o sujetos opuestos. También representa una variante morfológica de género gramatical que usualmente va incluida en los términos masculinos.

Desde el punto de vista gráfico, la letra es un círculo que se traza de una sola línea. A esta grafía se asocian distintos valores de sentido que involucran la noción de armonía y perfección geométrica; igualmente, se asocia con el mundo, el ombligo y el equilibrio del universo, el mismo equilibrio que echamos en falta en esta performance del Patronato del Museo de Bellas Artes de Bilbao en su puesta en escena “Despliegue institucional hacia la igualdad” o nos pasamos por el orto, con O, la ley 4/2005 de 18 de Febrero para la igualdad de mujeres y hombres.

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UNA MAÑANA EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO CONSTATANDO EL SEXISMO EN LAS EXPOSICIONES “DESPUÉS DEL 68…” Y  “ABC”

Una vez más comenzamos con el arte del relato, la trascendental importancia de contar una historia, nada menos que el relato cronológico del arte vasco contemporáneo, cinco décadas de arte vasco, ahí es nada.

Un relato es un conocimiento que se transmite, por lo general en detalle, respecto a un cierto hecho. Como en casi todas las cosas en la vida en general y en el arte en particular, un relato requiere estructura, no en vano es una sucesión de acontecimientos y así para que sea un verdadero relato se necesitan tres partes: quién relata, qué relata y quién recibe la información.

Quizás deberíamos comenzar con una simple pregunta, ¿cuál es la pretensión de este relato? La exposición se presenta como una “colección de colecciones” y toma como punto de partida la propia colección del museo a la que se han sumado “préstamos relevantes”, nos dicen.

Aquí comienza el principal problema, el tomar como punto de partida la colección  del Museo de BB.AA., una colección androcéntrica, supremacista, construida a lo largo de los años con una visión excluyente y por lo tanto sesgada, coja, una colección que se caracteriza por el ninguneo histórico a la obra de Artistas mujeres.

En este aspecto, y con objeto de visibilizar uno de los puntos más recurrentes del último Plan de Igualdad de mujeres y hombres en la C.A.E. de 19 de junio de 2018, nos vemos en la necesidad de referir datos, nada como las matemáticas para erradicar cualquier pretensión subjetiva en este escrito.

Así, promover una representación equilibrada de mujeres y hombres en los ámbitos de la cultura y el arte en su apartado expositivo, se enfrenta de facto con los datos que nos proporcionan estas dos exposiciones.  En “Después del 68. Arte y Prácticas artísticas en el País Vasco. 1968-2018” los porcentajes de participación son 63,6% artistas hombres y 36,3% artistas mujeres.

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Si analizamos fehacientemente la presencia de obras por sexos en la exposición “ABC” nos encontramos con este tremendo porcentaje: 96,5% obras realizadas por hombres y el 3,5% por mujeres. Han leído bien, de 251 obras expuestas, 242 son de artistas hombres y tan solo 9 de artistas mujeres. Así la A presenta un 3-0, la B un 6-0, la C de “ciudadano” otro 0, la D, Desastre, no han entendido nada, la E es 5-1, la F es 6-0, la G Es 5-0, la H es 4-0 y la I 5-0, la J, en la sala K kirola, donde se juega el partido de la igualdad, muestra un rotundo 6-0, la L 5-0, en la LL llueve sobre mojado, la M Mom/Ama nos habla de una madre desinteresada y anónima, tanto más esencial cuanto más invisible y discreta 7-3, la N es 5-0 , la Ñ 7-0, oscuridad total y cada paso, a lo largo de las 31 salas, no hace sino confirmar lo mismo, la O 6-0, la P de Piedad 7-0, la Q 6-1, R 9-0, S 5-0, T 9-0, TS 2-O, TX 7-0 y TZ 5-0… Siendo obviamente 0 (cero) la obra de artistas mujeres presentes en todas estas salas.

Con todo, lo vergonzoso no es solo el irrisorio número de obras de artistas mujeres expuesto, sino la organización del espacio, el volumen de las obras presentadas, la ocupación del espacio público museístico a través de la apropiación de ese espacio simbólico que es el museístico, un espacio de importancia capital en la construcción y circulación de las ideas, porque nutre el imaginario simbólico colectivo y construye comunidad, lo que es crucial para avanzar hacia una sociedad más justa, es decir, más igualitaria. No hay justicia sin igualdad.

Los discursos no sólo se erigen a través de las palabras sino a través de la organización espacial y es precisamente en esa dimensión donde se evidencia una distribución sexista de las zonas expositivas. La jerarquía de las salas y la organización espacial sitúa a los artistas en el centro y con obra mayor  y arrincona a las artistas en salas periféricas y con obra menor.

Los datos sirven para constatar los hechos, para plasmar el problema, lo que no es poco. Tras esa realidad hay cuestiones fundamentales que requieren respuestas cualitativas, y, por empezar por la A, diríamos que el Arte de Arrinconar la obra de Artistas mujeres es Antiguo, es Aburrido, tiene un sesgo de marcado carácter Androcéntrico y Acentúa la perpetuación de la narración hegemónica del Arte en base a lo que algunos museos deciden exponer u ocultar, contar u omitir. En cualquiera de los casos, este escrito transita desde la O hasta la A, la A de Plataforma y agrega que, quizá todavía no pero pronto sí, lograremos acabar con esta epistemología de lo insostenible.

 

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ACCIÓN “LA FOTO DEL PODER”. ESCENIFICACIÓN DEL PODER EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO.

El objetivo  de esta acción es denunciar que el poder en el Museo de Bellas Artes de Bilbao está en manos de hombres, mientras que los puestos de trabajo de rango inferior son realizados por una mayoría de mujeres, mediadoras, educadoras, comisarias, historiadoras, artistas… todas ellas por debajo de esa élite de señores trajeados.

Un museo que ha pasado décadas sin exponer individualmente a artistas mujeres, sigue haciendo alarde de la masculinización del poder desde sus órganos directivos y también desde sus exposiciones. Las cifras de participación de las dos exposiciones actuales, Después del 68ABC, lo demuestran:

  • En la exposición “Después del 68. Arte y Prácticas Artísticas en el País Vasco. 1968-2018″ el porcentaje de participación es de un 63,6% artistas hombres y 36,3% artistas mujeres. El número de obras, en cambio, así como el tamaño de las mismas y el espacio dedicado a su puesta en escena evidencia que estos porcentajes, aunque aparentan haber mejorado, están inflados. Nos han acostumbrado a tan poca presencia de mujeres que, cuando vemos unos pocos nombres, nos parece que hay paridad, nada más lejos.
  • En la exposición ABC el 96,5% de las obras son de hombres, frente al 3,5%mujeres. De 251 obras expuestas, 242 son de artistas hombres y tan solo 9 de artistas mujeres. Esto manifiesta no solo que la colección está construida de manera asimétrica a lo largo de décadas, sino que ha seguido haciéndose compra de obra desde parámetros sexistas y patriarcales hasta bien entrado el siglo XXI. Y lejos de paliar la flagrante desigualdad en esta exposición con un 3,5 % de obras de artistas mujeres, “completan” la muestra con más obras de artistas hombres contemporáneos, repitiendo obras de Badiola, Irazu, Bados, Prego, Nagel, etc. ¿No cabía la posibilidad de incluir e incorporar en este espacio a mujeres artistas contemporáneas para paliar la insultante asimetría?

En la organización espacial se percibe de manera explícita la diferencia de espacio otorgada, así como la importancia de la obra seleccionada de artistas por sexos. El tamaño y la cantidad de espacio dedicado a obras realizadas por artistas hombres es descaradamente mayor que el dedicado a las obras de artistas mujeres, con piezas de éstas más pequeñas y  obras menores que no siempre responden a la escala en la que trabajan esas artistas. Se nota de quién se ha comprado lo mejor y de quién se tiene una pieza fruto de un concurso, de rebote, de donación, de préstamo menor,… Falseando así la importancia de obras y artistas. La solución no consiste en sumar nombres femeninos de manera forzada porque eso subraya su papel aún más subsidiario dentro un mundo del arte hecho por y para hombres. Es necesario cuestionar los principios inherentes al canon de artista androcéntrico basado en la figura del «genio».

Pese a que muchos museos continúan sosteniendo ese «canon patriarcal», existen otros que ya han empezado a poner el foco en las diversas identidades ignoradas hasta ahora (sexo/género, cultura, clase, etnia…), como el Moderna Museet de Estocolmo, el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria-Gasteiz o la Tate Modern  de Londres.

Si los Museos tienen como uno de sus objetivos primordiales el educar, ¿qué es lo que nos está trasmitiendo este Museo de Bellas Artes de Bilbao con estos modelos expositivos? ¿Cuál es la procedencia de sus fondos? ¿Cómo se realizan las compras? ¿Cuánto presupuesto se invierte para la compra de obras de artistas mujeres y hombres?

Plataforma A insta a las instituciones que gobiernan para que se cumpla la legalidad aplicando criterios de igualdad y paridad en el Museo de Bellas Arte de Bilbao. En cuanto a los presupuestos, Plataforma A demanda un reparto con criterios de igualdad en la compra de obras de arte y patrimonio con recursos públicos. Solo así tendremos algún día un Museo de Bellas Artes que verdaderamente hará historia, y no por su ceguera, sino por construir un relato auténtico e igualitario.

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Plataforma A

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