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LEE AQUÍ EL TEXTO DE LA EXPOSICIÓN PUBLICADO EN M-ARTEYCULTURAVISUAL

Helene_CrecentHélène Crécent en el montaje

LA VIE EST FAITE DE MORCEAUX QUI NE SE JOIGNENT PAS

Johanna Caplliure, comisaria

En los bordes de la platea han quedado arroyados los pedazos de historia. Heredados de un continuo pasar de siglos, estos fragmentos de estribillos, voces, poses parecen retorcerse por saltar al escenario. Y de hecho, es en un arrebato espasmódico en el que se lanzan a escena. Los fragmentos de historias se conducen en una narración entre el espacio del cuerpo y el tiempo celebratorio.

Componer en el tiempo es un ejercicio de toma de escena en el que el cuerpo se ha convertido en el propio escenario de la acción vital, histórica y performativa. Así el cuerpo se viste con la multiplicidad de las historias. Puesto que, como declaraba Hélène Cixous, “una mujer también es otra mujer. Una mujer es más de una mujer y también un poco tío”. “Una mujer es un conjunto de mujeres”. Pero además, esa mujer es la transformación hacia un nuevo sujeto nómada que transita por los bordes de las formas corpóreas retorciendo su fisicidad en un devenir-máquina,devenir-animaldevenir-mujer. Entonces el cuerpo que sale de entre las bambalinas se expone como un animal misterioso, la ginoide de PVC o los cuerpos contadores de historias. Y es que el cuerpo se inscribe en la historia, pero además el cuerpo narra la historia: Nous portons l’histoire de nos corps (“Llevamos la historia de nuestros cuerpos”) -reza una de las esculturas de la serie Corps Multiples (Cuerpos Múltiples) de Hélène Crécent. Empero, este cuerpo –como la historia– es fragmentario. De este modo, el cuerpo que muestra Crécent no es un cuerpo hecho pedazos, sino hecho-de-pedazos.

Sus piezas son deconstrucciones corporales. Los personajes se conforman a partir de fragmentos: un tacón, un seno, unas nalgas, un cuchillo, brazos o cabellos. Fragmentos que se unen por un instante para crear un ser que ya está mutando en otro. Esa paradoja se identifica bien con el estribillo de la canción Modern Style de Jean Bart y que un día Crécent –reflexionando sobre su trabajo y sobre la vida– me confesó en su taller: La vie est faite de morceaux qui ne se joignent pas (“La vida está hecha de pedazos que no se unen”).

Así, el cuerpo en el escenario toma la fuerza de un ballet de muñecas que se desplazan en un tiempo concreto en el que se vindica la visibilidad de las mujeres en una época en la que todavía permanecen en la platea esperando aplaudir el inexpugnable relato impuesto. No obstante, la tarea de las mujeres artistas durante todo el s. XX ha tenido como preocupación el tomar las tablas del escenario. Y es el tiempo celebratorio del homenaje en el que mediante la investigación, la construcción del archivo y la exposición de documentos, trocitos de historia, se puede componer un nuevo tiempo.

De esta manera, lo que se advirtió con los trabajos de las feministas de los años 70 y 80, como nos diría Hanna Arendt sobre la pérdida de la tradición, es que “no había una memoria para heredar o cuestionar, para reflexionar sobre ella y recordar” [1]Por lo tanto, había que crear esta memoria, este legado para el futuro –no solo un futuro en femenino o feminista, sino un futuro humano más complejo. Pero también, más rico y mundializador. Y esa memoria es la que se da en nuestros cuerpos y en el homenaje a las mujeres artistas. Un homenaje que se funda como una tradición que había estado hasta ese momento oculta. Es una celebración por la diferencia y, también, es un constructo para un futuro mestizo.

Entonces la coreografía de los cuerpos danzantes de Crécent se sitúa en la tradición feminista y del cuestionamiento identitario donde los Corps Multiples nos presentan un imaginario mitológico de cuerpos hechos-de-pedazos, la serie Corps Glorieuxhomenajes a artistas mujeres (Nan Goldin, Frida Kahlo, Hannah Höch, Carmen Calvo, Alöise Corbaz, Laurie Anderson, Mona Hatoum, Shirin Neshat… –por citar algunas de las esculturas que homenajean a estas artistas), los Corps Hybrides aproximándose a lo maquinal o los Corps Vyniliques que se exponen a romper todo telón, a volar hacia la libertad.

Hélène Crécent, Componer en el tiempo, Mustang Gallery, Elche Parque Empresarial, Elche (Alicante). Del 14 de marzo al 28 de abril de 2014.

Comisariada por Johanna Caplliure.

Actividades del proyecto:

Conferencia: Esther Ferrer. La (re)acción como leitmotiv. A cargo de Carmen Muriana.

Mesa redonda: Danzar la historia. Cuerpos que hacen historia e historia de los cuerpos. A cargo de Johanna Caplliure y Hélène Crécent.

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