VICTORIA, LUISA DE MEDRANO

«Luisa de Medrano (Atienza, Guadalajara, 1484) fue una mujer épica de voz y palabra y, sin embargo, también fue una mujer que a golpe de silencio se convirtió en una de las grandes olvidadas. Luisa nació Luisa y la nombraron Lucía. Después Carlos I la sacó del libro traducido al castellano “De las cosas memorables de España” escrito por Lucio Marineo Sículo, con prohibición absoluta de nombrar a ilustres varones y no pocas mujeres dignas de ser recordadas. Fue el propio Lucio, quien ya decía de ella en ese ejemplar: doncella elocuentísima, a la cual oímos no solamente hablando como orador, mas también leyendo y declarando en el estudio de Salamanca libros latinos públicamente.

Hay quien formula sobre ella que sólo era buena con las letras y que de vez en cuando dio alguna clase en Salamanca, puesto que considerarla catedrática es mucho decir para un momento histórico como el del siglo XVI. El caso es que, formalismos aparte, aquella que mal nombraron o que dejaron de nombrar, Luisa de Medrano, fue la única mujer que en aquel momento caminó por los pasillos de esa vetusta universidad, mezclándose con estudiantes varones. Luisa subió el 16 de noviembre de 1508 a uno de los púlpitos de la universidad salmantina, como atestigua en el Cronicón Pedro de Torres, canónigo de Sigüenza y posteriormente rector en la misma universidad, A.D. 1508 die 16 Novembris hora 3 legit filia Medrano in Catedra Canonum, y eso, sí o sí, es inamovible. De las pocas referencias que existen, se sabe que Luisa, ocupó la cátedra de Antonio de Nebrija durante algo más de dos años, y eso es mucho decir para un contexto histórico como el que se vivía hace más de 500 años.

Es difícil tener constancia de quién fue la primera mujer en hacer esto o lo otro, en ser la primera aquí, o en cualquier otra época y lugar del mundo, porque de alguna manera, esta historia, la que conocemos, ha sido escrita por hombres y por ende, ha dejado fuera a demasiadas mujeres que también la construyeron, que se hicieron paso abriendo camino y consolidando a golpe de inteligencia y no pocas hazañas, un lugar que omitido o negado, también formó parte de la historia.


Ya Bettisia Gozzadini, jurista italiana y nacida en Bolonia en 1209, se cree que fue la primera mujer de la historia profesora de una universidad -según las que se consideran las más antiguas del mundo que siguen en activo- pero claro, hablar de “las primeras” siempre es un riesgo, porque los datos y las referencias se pierden cuando quienes los protagonizan tienen nombre de mujer, por eso y porque no dejamos de mirar las circunstancias desde un contexto con tintes cartográficos en los cuales, ciertos matices quedan sujetos a una visión eurocentrista, donde quedan fuera universidades como la de Al-Karaouine (Fez, Marruecos) fundada en el 859 por dos mujeres tunecinas y considerada por la UNESCO como la universidad más antigua del mundo todavía en funcionamiento. En un caso similar se encuentran la Universidad Al-Azhar (El Cairo, Egipto) fundada en el 975, por no hablar de instituciones chinas como la de Nankín fundada en el año 259, pero que no otorgaba graduaciones como tal, quedándose fuera del dominio universitario. Estos y otros muchos avatares, hacen que exista esa complejidad para acordar quién y cómo se ocuparon esos cargos, en espacios que inicialmente en Europa fueron considerados como “Studium Generale”, antes de ser valorados como universidades.


Dicho esto, pienso en Luisa como una mujer valiente, pero que difícilmente tendría la certeza de hacer mella para la posteridad, una mujer que debió ser una luchadora incansable, pero que, a su vez, debió pasar momentos de una soledad abrumadora y de falta de sentido para todo lo que ella consideraba como fundamental, esto es, la vida a través del conocimiento y el conocimiento a través de la palabra, del verbo que nace en los libros y emana de las bocas, como excelente docente que fue. Y esto no lo digo yo, sino el propio Sículo, cuando menciona: después de oírte me ha causado gran admiración tu saber y tu ornada oratoria.

Luisa consagró toda su vida, viajó por las Castillas y se enfrentó a un momento histórico nada propicio para su género. No sé si creyó que podría hacerlo, pero lo hizo. Trascendió y se convirtió en una mujer contemporánea, una mujer del pasado que llega hasta el presente quinientos años después. Una mujer que hila a través de las letras la urdimbre de su destino y que trabajó con diligencia y aplicación no la lana sino el libro, no el huso sino la pluma, ni la aguja sino el estilo… Luisa, a quién los estudios la elevaron, pues son de eterna duración. Y ahí es donde empezamos a creer que alguien como ella, es referente, es pionera, es historia», Inma Haro.

Comisariada por Inma Haro, Agente de Igualdad, artEducadora y Creadora Multidisciplinar.

Integrada por: Candelaria Pintada, Elena Rubio, Eva Pérez, Maite Marina, María de Lucas, María Pilar Fernández, Milagros Caja, Noelia Palafox, Nuria Tornero, Pilar V. de Foronda, Señora Naranja, Pilar Prieto, Teresa Chicharro y Vicky Vinuesa.

 

La exposición Victoria, Luisa de Medrano ha sido expuesta en:
-Plaza de la Iglesia en Atienza (Gu) /diciembre 2020/
-Sala Buero Vallejo de Guadalajara /marzo de 2021/
-Casa de la Cultura de Azuqueca de Henares (Gu) /abril de 2021/
-Sala Adolfo Suarez de San Clemente (Cu) /junio de 2021/

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