Pattern Reveal parte de la investigación teórico-practica que lleva a cabo la artista Isabel Flores, natural de Hornachos, pueblo del que recibe la exquisita herencia morisca de la que extrae la mayoría de sus formas que, junto a la tradición extremeña y su estancia en Turquía, abarcan gran parte del círculo de actuación en su proceso creativo.

Isabel Flores trabaja con la repetición de formas rediseñadas que va superponiendo sujetas a la variación y al cambio, a un error –como la artista indica– “incontrolado, pero no involuntario”, pues desde su protagonismo, da lugar a la figura final. Un juego visual de ornamentos serigrafiados que, como indica Almudena Fernández Fariña: «[la pintura] se expande dentro del marco del espacio expositivo y entabla un diálogo con la arquitectura que le acoge.»

Isabel Flores transforma así el espacio envolviendo al espectador en un montaje plástico site-specific, casi teatral, que se puede recorrer y cuyas formas y colores varían junto al punto de vista y los cambios de luz. No ves la misma pieza cada vez que recorres la instalación, pues factores como sombras y movimiento actúan sobre ella transformándola en un juego visual efímero y subjetivo. Cada experiencia será única, en un contexto que la artista estudia e interpreta, donde la pintura, lejos de sujetarse al marco, lo traspasa recorriendo el ambiente; creando reflejos y dibujando el espacio habitable que se proyecta sobre quien lo habita en ese momento.


Así como el propio vacío se convierte en forma, la obra se convierte en un todo y hace que el espectador forme parte de la instalación. Pattern Reveal –como su nombre indica– es un patrón que va revelándose cuando nos enfrentamos a la pintura y experimentamos los diferentes puntos de vista que la artista nos propone en su expansión all-over, donde la mirada se descentraliza y el soporte semitransparente nos deja ver las dos caras de la pintura para abarcar el espacio en su totalidad.

Isabel Flores trabaja el ornamento en un proceso evolutivo que le ha llevado de la repetición a la ampliación. La forma de la tela se traspasa al muro. El ornamento se torna a la figura abstracta más simplificada, un acercamiento a las teorías pictóricas del artista Ellsworth Kelly, donde la saturación de color prima en la forma que varía hacia un incipiente minimalismo. El muro, como soporte, se deja entrever en los intersticios entre los cuerpos. Lo absorbe y lo lleva de la tridimensionalidad de la tela a la forma plana.

La artista enfatiza el carácter decorativo de la obra de arte, denostado y relegado al trabajo femenino desde principios del siglo XX, cuando fue calificado como delito. De esta manera, con la pintura fuera del marco, los diferentes espacios intervenidos quedan conectados e invitan a transitar la instalación y descubrir diferentes puntos de vista. El espectador se mueve al igual que la pintura en una acción dinámica que solo se completa cuando ambos elementos están presentes.

 

Del 13 de octubre al 27 de noviembre de 2020

En Sala Santa Clara (sede del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida).

MAV también es

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies