DATO PRIMITIVO 5. PINACOTECA. Montserrat Soto


Fechas: 29 de agosto – 4 de octubre, 2020.

Lugar: Sala Robayera de Miengo

Horario: De martes a sábados de 19 a 21 horas y domingos de 12 a 14 horas.

Organiza: Ayuntamiento de Miengo.

Colabora: Consejería de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria.


Descargar dossier


Montserrat Soto: Dato Primitivo 5.38. Pinacoteca (detalle), 2016

La muestra reúne una selección de fotografías de obras emblemáticas de la Historia del Arte con un denominador común: todas ellas contienen iconografía relacionada con el libro y su representación. El objetivo es mostrar cómo la creación y el pensamiento han estado permanentemente controlados por el poder religioso, político y económico, quizá porque los libros y las imágenes constituyen el legado cultural con el que construimos nuestra memoria.

Cada composición contiene un repertorio de imágenes, en su mayoría de temática religiosa, realizadas entre los siglos XII y XX por maestros anónimos o autores como Alberto Durero, Jaume Huguet, Juan de Juanes, Pedro Berruguete, Diego de Siloé, El Greco, Francisco de Zurbarán, Jan Massys o Pieter van Aelst, dispuestas siguiendo el formato de una pinacoteca clásica. La artista incorpora asimismo fragmentos de sus propias obras, algunas de las cuales pertenecen a esta misma serie, en una suerte de “mise en abyme” que remite al discurso metapictórico del cuadro dentro del cuadro. En algunas piezas incluye fragmentos de prensa, como la portada del primer número de la revista Charlie Hebdo después del atentado de 2015, así como artículos de la Constitución Española o de la Declaración Universal de los Derechos Humanos sobre la libertad de expresión.

Completan la exposición una serie de textos con fragmentos del «Índice de Libros Prohibidos» de Sotomayor (1640), una carta del Inquisidor General a la Secretaría de Gracia y Justicia (1777), «Camino de la Perfección» de Teresa de Jesús, «Don Quijote de la Mancha» de Miguel de Cervantes o «Imagen y Culto» de Hans Belting.

Durante más de diez años, la fotógrafa ha recorrido diferentes museos, archivos y colecciones –del Museu Nacional d’Art de Catalunya, el Museo Nacional del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza o el Museo del Greco al Museo de Bellas Artes de Boston y el Museo Idlib de Aleppo (Siria), entre otros–, para rastrear la historia del libro desde la perspectiva del arte, proporcionándonos una reflexión sobre la censura y la autocensura donde la parte no visible es tan importante como aquello que las imágenes muestran; una memoria sustraída, borrada o prohibida durante siglos y, particularmente, desde la aparición de la imprenta.

Montserrat Soto ha investigado las leyes o los códigos que impedían que las obras de arte mostrasen abiertamente determinados contenidos, de ahí el predominio de los llamados libros simulados o figurados, sobre todo entre la Edad Media y la Ilustración. Más allá de sus valores plásticos y estéticos, estas obras de arte son el efecto de unos mecanismos de control que vetaban el acceso al conocimiento para adoctrinar a la población. La Inquisición, por ejemplo, llegó a publicar listados de libros prohibidos con castigos que iban desde la excomunión a la condena por herejía, vigilando en todo momento qué textos e imágenes se podían difundir con tal de evitar la propagación de doctrinas que no comulgasen con sus dogmas y, supuestamente, velar por la “salud espiritual” del pueblo.

La artista pone de manifiesto cómo el férreo control que el poder ha ejercido sobre la producción intelectual a lo largo del tiempo ha llegado hasta hoy, dado que los mecanismos de censura del pasado perviven en la actualidad en las redes sociales; de ahí que incorpore en las obras alguna alusión a las formas de archivar propias de las nuevas tecnologías.

Tanto el archivo como la construcción de la memoria siempre han estado muy presentes en el trabajo de la fotógrafa. En este proyecto confluyen sus dos grandes líneas de investigación: los espacios del arte y el paisaje a través del viaje, interrogándose –e interrogándonos–, tal como apunta Alicia Murría en el texto que acompaña el catálogo de la exposición, sobre cómo hemos almacenado el conocimiento del pasado y cómo las nuevas tecnologías influyen sobre lo que se decide conservar o silenciar. Se trata de reflexionar, en última instancia, sobre los mecanismos de control que rigen nuestra socieda, y en los que apenas reparamos.

La exposición constituye la primera muestra monográfica de la artista en Cantabria, si bien su obra ha formado parte de proyectos colectivos como “Cultura, pobreza y megalópolis: el arte contemporáneo y la lucha” en Villa Iris, “Itinerarios 2001-2002” en la Fundación Marcelino Botín o “Bruma, luz, concepto y sentimiento” en el Palacete del Embarcadero de Santander.

Montserrat Soto se suma así a la nómina de artistas reconocidos con el Premio Nacional de Fotografía que han pasado por la Sala Robayera, como Alberto García Alix o Chema Madoz, y a la extensa relación de creadores galardonados con el Premio Nacional de Artes Plásticas, en el caso de Albert Ràfols-Casamada, Martín Chirino, Joan Hernández Pijuán, Luis Gordillo, Eduardo Arroyo, Josep Guinovart, Rafael Canogar, Darío Villalba, Juan Genovés, Juan Barjola, Miquel Navarro, Susana Solano, Juan Navarro Baldeweg, Adolfo Shlosser, Eva Lootz, Miguel Ángel Campano, Juan Muñoz, Juan Uslé, Alfredo Alcaín, Jaume Plensa, Carmen Calvo, Jordi Teixidor o Ángel Bados.

MAV también es

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies