Yapci Ramos presenta Lloro y nos propone una purificación a través del llanto colectivo para afrontar la desesperanza.

La video instalación abre en el Espacio Cultural el Tanque, en Santa Cruz de Tenerife, el sábado 10 de abril a las 11 h.

La artista propone Lloro, una vídeo instalación creada durante un momento de reflexión mientras ahondaba en sus emociones, resultantes de dificultades personales y universales.
Formalizando esta obra específicamente para el Espacio Cultural El Tanque, Ramos trae la vulnerabilidad al frente otorgando permiso para sentir, apenarse, y así curarnos.

Maria Baranova-Suzuki, cortesía The Watermill Center

Lloro invita a los visitantes a parar y reconsiderar la noción de vulnerabilidad; empatiza en el carácter colectivo de la humanidad, llevando lo que habitualmente es privado a una esfera pública. En un momento de emergencia humanitaria, climática y sanitaria, junto con la abrumadora e in crescendo presencia de la desigualdad, la artista siente la importancia de traer la intimidad al espacio público.

Lloro, 2020, Yapci Ramos (fotograma de vídeo).

Ramos hizo este trabajo completando la residencia en el prestigioso centro The Watermill Center Artist Residency, en Nueva York, Estados Unidos, en febrero de 2020. Durante un momento de cambio vital, la artista decidió practicar la sanación, la cura. Se grabó a ella misma llorando, sin palabras, solo los sonidos de sus sollozos. Más tarde, abrió una convocatoria, invitando a participar a personas y a ver ese vídeo de ella llorando, a solas en una habitación. Invitó a los participantes a llorar con ella. En ese acto, la artista incidió profundamente en el poder de la vulnerabilidad, más de lo que hubiera esperado. Cada persona, casi inmediatamente, reaccionó al vídeo con sus propias lágrimas, citando después sus motivos del llanto. Expresaron un sentimiento de alivio, como si se hubieran quitado un peso de su alma. Esto es lo que necesitamos ahora.
Lloro es una obra sobre el poder de nuestra tristeza compartida. Captura un acto de liberación de la artista, y recrea esa experiencia para liberar luego al espectador. Como una forma de catarsis, este proyecto tiene el potencial de devenir un acto de curación y euforia.

Lloro, 2020, Yapci Ramos (fotograma de vídeo).

Lloro invita al público a parar y a reconectarse con su humanidad para seguir adelante.
La video instalación consiste en una circunferencia de pantallas, que se sitúa por encima de la altura humana, generando una suerte de altar, ante el cual el espectador se vuelve minúsculo, como ante los frescos de una capilla. Debe elevar la mirada y con ella las emociones. En cada una de las pantallas, gente de muy diversa, en apariencia y origen, llora. El resto del espacio “es” vacío. Un vacío cilíndrico y oscuro, que emula los vacíos del alma. El sonido está trabajado para que emule un coro, con un diseño sonoro que nos atrapa, nos envuelve, de tal manera que entra el diseño físico y sonoro de la exposición, y la experiencia de contemplación se vuelve casi espiritual.

El proyecto artístico Lloro cuenta con el apoyo y colaboración del Instituto Canario de Desarrollo Cultural, organismo dependiente del Gobierno de Canarias, Cajasiete y The Watermill Center.

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