DOS CAMINOS. DEUX ROUTES
Dos caminos. Deux routes es un proyecto comisariado por Latamuda (Francisco Porto, Rocío Osorio y Espe Porto) para crear puentes mediante el contexto social de la mujer y la reivindicación de su papel en el sector artístico para la Bienal Miradas de Mujeres 2016 en colaboración con Casa de Velázquez, en el que se tratará de dar visibilidad a la mujer-artista como creadora indiscutible, atendiendo a las circunstancias socioculturales de España y Francia a través de la obra de las seis artistas seleccionadas para este proyecto dentro del marco de las residencias artísticas de Casa de Velázquez.
ARTISTAS: Vicky Méndiz, Esther Señor & Carmen Cifrián [Señor Cifrián | Colectivo], Gema Rupérez Alonso, Aurore Valade, Jeanne de Petriconi y Anna Katharina Scheidegger.
Antes de dar los primeros pasos, es necesario, en el mejor de los casos, poder elegir o generar la posibilidad de poder y enfrentarse a elegir un camino, una dirección, contraria a la unidireccionalidad imperante del patriarcado hegemónico. Es necesario tomar decisiones.
Y el siglo XX ha sido propenso a incubar y ver nacer discursos y prácticas que lucharon por defender la diferencia, por establecer caminos distintos y obteniendo sus logros. Una de estas prácticas, la que ahora nos ocupa, es el feminismo como movimiento político integral que trabaja en todos los terrenos
–jurídico, ideológico y socioeconómico– y que expresa la lucha de las mujeres contra cualquier forma de discriminación. Si hacemos una relectura de la historia del movimiento, es especialmente significativo lo que sucedió en la década de los 60. Es en ese momento cuando se pone en tela de juicio y cuando se cuestionan todos aquellos valores y convenciones que se consideraban universales sin lugar a dudas. Es en ese período cuando se produce un despertar, una concienciación global de las mujeres y una toma de posición firme en las que es fundamental la incidencia de dos obras referentes: El segundo sexo, de Simone de Beauvoir y La mística de la feminidad, de Betty Friedan.
La concienciación general y generalizada de la mujer revela un hito de escala significativa en la historia del feminismo que, sin lugar a dudas, supuso un cambio en su evolución que dejó huella y especial repercusión en el arte al desarticular el sistema establecido y abrir las prácticas y lenguajes artísticos a nuevos discursos. El arte de acción y la performance fueron los primeros géneros en los que se vislumbró la reivindicación de la mujer, tomando el cuerpo como referencia haciéndolo el propio sujeto del arte, pero también se produjeron innumerables aportaciones en otras disciplinas como el dejar de lado el óleo y el lienzo para hacer evidente la diferenciación para recurrrir al uso de materiales denostados como el textil o el papel.
Una ruta se hacía patente en Europa y en Estados Unidos, pero España no corrió la misma suerte. La ruptura que en todos los ámbitos supuso la dictadura franquista marcó de un modo claro los caminos que las mujeres pudieron recorrer durante muchas décadas, alejadas de aquellos movimientos feministas que eclosionaron en los años 70 en aquellos países, produciéndose una regresión en los derechos de las mujeres españolas. Sin embargo, el feminismo ya se había gestado y permanecería latente y en paralelo a la dictadura. En el arte, aunque las manifestaciones tuvieron un carácter fragmentario y difuso, tuvieron especial relevancia artistas como Esther Ferrer, Eugènia Balcells, Eulàlia Grau o Fina Miralles.
Dos caminos. Deux routes indaga en esta suerte de caminos que surgieron y que marcarían el devenir de futuras generaciones afectadas por cada una de las situaciones socio–políticas arriba mencionadas, en relación al marco que aquí nos acoge que son las residencias artísticas de Casa de Velázquez y los trabajos de seis de las artistas residentes: Vicky Méndiz, Señor Cifrián, Gema Rupérez Alonso, Aurore Valade, Jeanne de Petriconi y Anna Katharina Scheidegger, de esta institución que surgió en 1909 como acercamiento entre Francia y España. Las diferencias que existen entre el feminismo francés y el español en su historia reciente es notable y las consecuencias socio– culturales en cada una de las sociedades también, de modo que ya solo el bagaje cultural se torna cuando menos distinto y la historia pesa en cada cultura de manera fehaciente. Sin embargo, debido a la revolución tecnológica en la que vivimos sumergidos, la reivindicación de la mujer corre hoy día en una única dirección unificadora, ya sea desde la postura más radical o desde la postura más tímida, y el papel de la mujer como creadora cuestión indiscutible. Es por ello, que Dos caminos. Deux Routes deviene en una exposición en la que podremos apreciar diferentes disciplinas, conceptos y acercamientos que nos hablan de la conceptualización y ejecución de los trabajos de mujeres de distintos países y determinadas culturas que llegan a resultados, a veces parejos, a veces enfrentados, pero siempre confluyendo en el mismo destino que no es sino dejar constancia del papel fundamental que cumplen con el arte y con su historia en su condición de mujeres creadoras.