Carmen Calvo ha ido consolidando a lo largo del tiempo una de las voces más personales y creativas de nuestro panorama artístico.

Ha construido un mundo complejo y misterioso, no exento de humor e ironía, donde el feminismo y la crítica social, moral y religiosa se entrelazan y en el que es una constante la interrogación sobre las formas de comportamiento y de relación entre los seres humanos.

Artista multidisciplinar, su trabajo fusiona técnicas y utiliza materiales diversos. A menudo recurre a objetos encontrados o adquiridos en mercadillos, que combina de diversas maneras. Trabaja con pintura, objetos, cajas, instalaciones, dibujos, collages y fotografía intervenida.

Quietud y vértigo se centra en los trabajos en los que utiliza la fotografía. Carmen Calvo recurre a fotografías anónimas antiguas, fundamentalmente de los años 1940 a 1970, provenientes de álbumes familiares y mercadillos y las somete a una operación de desarraigo, de descontextualización, que choca y sorprende. Y lo hace manipulándolas, interviniendo con pintura de colores, arañándolas, añadiendo objetos, muñecos, crucifijos, textos, máscaras antigás, antifaces… y ampliándolas de tamaño.

Esas imágenes renacen a una nueva vida, se produce en ellas un temblor, que desvela nuevos significados. La quietud, el silencio, el olvido de esas pequeñas imágenes de la memoria familiar perdida, ahora rescatadas, se convierten en manos de la artista en sorpresa y vértigo, tal es la presencia y dimensión cognitiva que cobran en sus manos. Si la fotografía detiene el tiempo, ella nos la devuelve haciéndola presente. Esas imágenes anónimas son especialmente queridas por la artista porque pertenecen a un periodo de tiempo que marcó la historia de nuestro país, donde se produjo la represión franquista pero también fue el tiempo en que se iniciaron los movimientos de la liberación de la mujer.

A Carmen Calvo le gusta poner el dedo en la llaga, enfrentarnos con nuestros fantasmas, con las represiones que nos coartan y amputan nuestra libertad, no dejándonos ver más allá de nosotros mismos. La familia, la religión, la guerra, la infancia, la maternidad, la memoria, las relaciones madre-hija… son temas recurrentes en estos trabajos.

En sus imágenes percibimos rabia, estupor, una carga de violencia contenida pero también emerge en ellas su sentido lúdico. Algunas veces gusta de potenciar la ambigüedad y aspecto fantasmal de las imágenes utilizando el negativo.

En sus obras, también los títulos nunca explicativos sino literarios, poéticos, juegan un papel importante que complejizan la imagen y la abren a nuevos significados.

 

Del 8 de octubre al 9 de noviembre 2020

Biblioteca Central de Cantabria, Santander / PHotoESPAÑA Santander

Comisaria: Oliva María Rubio

 

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