Juan Gopar (Lanzarote, 1958) ha venido construyendo una obra multidisciplinar, que sobrepasa los compartimentos estancos de las disciplinas, y que involucra a la pintura, el dibujo, la escultura, la fotografía, la realización de libros y la instalación. Un lenguaje personal repleto de memoria y experiencia. Una obra llena de sentido y también de amor y sensibilidad hacia el lugar que le vio nacer y cuya esencia profunda se ha esforzado en subrayar y preservar.

Se podría decir que toda su trayectoria artística está presidida por la decisión que un día tomó de vivir, de aislarse, en la isla de Lanzarote en busca de un camino creativo propio y de espacios de libertad. Una suerte de autoexilio, originado por múltiples motivos, entre los que también podría aludirse a una cierta decepción por los derroteros que tomó nuestro país, tanto en lo económico como en lo cultural, en un momento en que todo estaba por hacer. La obra de Juan Gopar se nutre de la ruina de lo que se perdió, dando voz a los escombros, al naufragio, a los restos. De ahí que
trabaje con los materiales de desecho que la isla le proporciona, así como con su propia biografía familiar. Una biografía tejida de gentes inmersas en la frágil economía de esa isla hecha de cenizas, que le ha proporcionado una multitud de narrativas.

Narrativas que dan cuenta de la dificultad de vivir en un lugar rodeado por el mar y presidido por el volcán, así como de los cambios acaecidos en la isla, que, con una tradición naval importante y de excelentes artesanos y agricultores, pasa a una economía presidida por el turismo. Pero también de las posibilidades que aun en las condiciones más difíciles el esfuerzo titánico de sus habitantes hace germinar. Porque como señala el artista, “el volcán habla, y el agricultor, el antropólogo, el artista, escuchan su voz; todo en la isla habla, el fuego, el agua, la tierra, el aire, materiales
que ayudan al hombre a sobrevivir”. Juan Gopar, como sus compatriotas canarios, ha aprendido a vivir y crear partiendo de las cenizas.

En su modo de trabajar, el Land Art se une con el Arte Povera, ya que opta por “un arte pobre, comprometido con la contingencia, con el acontecimiento, con lo ahistórico, con el presente, con la concepción antropológica, con el hombre ‘real’” y huye de materiales “autoritarios y vanidosos” para dar voz y luz a materiales humildes y pobres. Objetos náufragos que recoge en la playa y que convertidos en esculturascasas-refugios-cabañas, se iluminan con nuevos significados. Gopar extrae belleza y poesía de esos materiales humildes en construcciones inestables que reflejan la fragilidad de nuestras vidas y del mundo en que vivimos.

La exposición presenta un conjunto de obras que constatan su trayectoria y que da cuenta del alcance y hondura de sus planteamientos: varias series de pintura (De la vida dañada. Suite intermareal, 1997; Palmas sobre la losa fría, 2000-2021; Fuerteventura, 2011-2021…), construcciones (Faro, 2009, Duna, 2009, Torre, 2010…), instalaciones (La isla taller, 1999-2015, Souvenir Antropoceno, 1999-2021) entre otras; muchas de ellas nunca expuestas o de nueva producción.

Comisaria: Oliva María Rubio

Del 11 de febrero al 2 de abril de 2022
Centro de Arte Juan Ismael
Calle Almirante Lallemand, 30, Puerto del Rosario
Fuerteventura (Islas Canarias)

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