La exposición R.I.P. en el Centro Cultural España busca evidenciar la inequidad intrínseca a las artes visuales

Es agobiante darse cuenta de las injusticias, la indiferencia y la desidia que vivimos las mujeres a causa de la sociedad patriarcal. A veces, siento que mi vida sería más sencilla si no fuera consciente de todo eso. Y, en ese sentido, una de las cosas que resultan más desmoralizantes es hablar con alguien que no entiende nuestra lucha, que piensa que por algún extraño motivo disfrutamos de la queja y la victimización. Por eso, cuando entré al Centro Cultural España y vi la muestra RIP sentí un extraño alivio. En las paredes de la sala pude ver, de forma numérica, pragmática, tangible, lo que siempre intuí: que las mujeres tenemos un lugar marginal en la sociedad y, más específicamente, en el arte.

RIP (revisar, investigar, proponer), es una acción artística que materializa la investigación en curso que ya lleva cuatro años de COCO, una colectiva conformada por Catalina Bunge, Natalia de León y María Mascaró, artistas de la Fundación de Arte Contemporáneo. «La muestra despliega una investigación sobre el campo artístico nacional con perspectiva de género, develando una desigualdad sostenida en el tiempo», explican.

Como su nombre lo indica, la exposición cuenta con tres partes. La primera revisa cómo se creó el relato artístico en Uruguay; la segunda investiga y sistematiza datos de instituciones como premios y museos, como por ejemplo cuántas artistas mujeres han sido enviadas a la Bienal de Venecia (fueron cinco, en comparación a 40 hombres). Esto busca «evidenciar lo misógino, homofóbico, clasista, transfóbico y racista de los mecanismos de construcción del relato hegemónico del arte en nuestro territorio, nos parece fundamental para proyectar una sociedad justa, diversa e igualitaria, es decir, plena, profunda y en continuo crecimiento».

Pero no alcanza con señalar la desigualdad que ha primado a lo largo de la historia o visibilizar a las artistas mujeres que, a pesar de todo, han producido y están produciendo obra. Ahí surge la tercera parte: como explican las investigadoras, es necesario proponer acciones para equilibrar la balanza. Este planteo ya lo hizo la teórica feminista Griselda Pollock en la década de los noventa con la pregunta: «¿Se contenta la historia del arte feminista con descubrir artistas mujeres y revalorizar su contribución al arte?».

Por su carga estadística y numérica, es un tema que podría haber resultado denso, pero termina siendo todo lo contrario, es fresco, didáctico y novedoso. La colectiva utiliza de manera inteligente el espacio con distintas técnicas que hacen evidente esa hegemonía del hombre blanco de clase alta e interpelan al visitante. RIP es una muestra que, ojalá, sea considerada como una base sobre la cual se pueda reparar, construir y proyectar un universo artístico más justo.

A través de datos incuestionables, RIP nos interpela a todos de diferentes maneras. Estas son las reflexiones de seis artistas del FAC luego de verla.

«RIP nos avisa y recuerda: hay que seguir rastreando y reconociendo todo lo que queda fuera de la producción masculina, blanca y capitalina; la demanda de un hipotético 50/50 no es suficiente. La tarea es mucho más amplia y compleja. Habrá que seguir rompiendo los cocos.» Ana Strauss

«Es una hermosa y necesaria exposición. No porque genere sorpresa, porque lamentablemente los datos no sorprenden, sino por la forma en la que fue pensada y montada. Tiene una narrativa precisa y un discurso feminista claro y potente y ese es su gran aporte, ciertamente un mojón fundamental en la historia del arte uruguayo. Espero otra RIP dentro de cinco o diez años para seguir revisando, investigando y proponiendo.» Claudia Mera

«Desde siempre ha habido desequilibrios en la representación y reconocimiento de las artistas mujeres en el Uruguay. Esta muestra y la obra de una artista de enorme talento como Margaret Whyte son un paso mas en poner en evidencia la caducidad y lo precario de esos conceptos.» Juliana Rosales

 

«La muestra R.I.P. investiga y visibiliza mujeres artistas y el lugar de la mujer en los lugares de poder en el arte. Es una investigación muy precisa y minuciosa del tema donde se exponen estos datos. Es importante porque es un momento de unión y reconocimiento entre las propias mujeres dentro del arte, casi histórico. Es sororidad.» Laura Falcon

«Ha sido una investigación muy necesaria y concreta que nos servirá de referencia. Las cifras de RIP ponen negro sobre blanco desigualdades muy profundas en tiempos pretéritos y no tanto. Un ejemplo puntual nos dan la pauta de la real postergación de la mujer. Las creaciones artísticas de las mujeres, eran firmadas con nombres másculinos (maridos, parientes etc…).» Margaret Whyte

«Tal vez en Uruguay más que en otro lugar, el arte cuando es hecho por mujeres sólo ha sido y probablemente sigue siendo sinónimo de pasatiempos. Hasta cuándo???» Myriam Zini

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