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11.12.2018 | M-Arte y Cultura Visual

LA SALITA

Al parecer, algunos se toman muy en serio “la habitación propia”. Tanto que, siempre que comisarían una exposición colectiva de ambición panorámica, recluyen a las mujeres en una salita. Y esto no cambia con el paso del tiempo. Recuerdo la decepción en la apertura del MUSAC en 2005, cuando se daba a conocer la nueva colección con obras sobre todo de los años noventa, donde “las chicas” fueron agrupadas en una salita. Pues bien: para celebrar los cuarenta años de la Constitución en España, el Museo Reina Sofía lo ha vuelto a hacer.

En la exposición “Poéticas de la democracia. Imágenes y contraimágenes de la Transición”, salvando a las fotógrafas Marisa Flórez y Anna Turbau, las artistas de las décadas de los años setenta y ochenta están ausentes. Y el feminismo, recluido en una salita. La torpeza se redobla al ser un espacio contiguo al dedicado a la antipsiquiatría, tema interesante en la época pero obviamente de menor alcance. En todo caso, ambos tratados como temas secundarios. Y la conclusión es clara: una vez más, en este museo se relaciona a las mujeres con los trastornos mentales.

Además, por supuesto, se insiste en la práctica ausencia del arte feminista, que lo hubo, más allá de la importancia de Mari Chordá en LaSal de Barcelona y el fotolibro Antifémina. Anti-Female de Mª Aurelia Capmany y Colita, como se muestra en esta salita. Se repite, por tanto, el aislamiento de “ellas” en la presentación de la Colección permanente, como puede comprobarse, por ejemplo, en la presentación de la Colección 2, desde 1945 a 1968, donde en la sala 428 encontramos aisladas a “las artistas pop en España”: pop, sí, y feministas, también.

Total, que en este país pasan los años y las décadas y comisarios y responsables de museos y centros de arte siguen en sus puestos sin formarse, sin conocer ni valorar lo que las artistas hacían, a menudo mucho más modernas -“intermedia”- que sus compañeros. Y sin plantearse, ni por asomo, hilar un relato transversal.

Y lo que es peor, sin actualizar sus políticas artísticas con la sociedad. Impermeables al #metoo y a ese 63% de los encuestados (tanto hombres como mujeres) en España que en una encuesta realizada hace un año afirmaron definirse a sí mismos como feministas: una de las consecuencias más relevantes de la España democrática tras la Transición.

Otra ocasión perdida, ¡qué cansancio! ¿Tendremos que esperar al 50 aniversario de la Constitución?

Rocío de la Villa

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