UNA HISTORIA ABERRANTEDenuncia del ensayo de J.P. Fusi y F. Calvo Serraller, “El espejo del tiempo”, una historia ilustrada de España desde la Modernidad con 50 ilustraciones, ninguna de una artista mujer.descargar pdf

Una historia aberranteUna Historia de Eapaña ilustrada con 50 obras pictóricas no incluye a ninguna pintora española: Francisco Calvo Serraller y Juan Pablo Fusi, El espejo del tiempo, Taurus, 2009.Cuando dos reconocidos historiadores de España y del Arte Español colaboran en un proyecto editorial, sientan cátedra. El carácter de obra rigurosa y concluyente se ha subrayado, además, en la apabullante promoción publicitaria. Frases como “Juan Pablo Fusi y Francisco Calvo Serraller recorren la trayectoria política, social, cultural y artística de España a través de la narración histórica y de la interpretación de una iconografía cuidadosamente seleccionada” hacen pensar al lector que tendrá entre sus manos una historia objetiva y contrastada y no una selección arbitraria, por tópica y previsible que sea esta selección de obras y autores. Pero ¿qué cátedra es ésta que sigue excluyendo a las mujeres del discurso artístico?Lo problemático del planteamiento no es que para ilustrar medio centenar de momentos relevantes de la Historia de España desde el Renacimiento a la actualidad se haya elegido únicamente  artistas masculinos, pues esto podría deberse al gusto personal, ante el que no cabría ninguna objeción. Pero si la “iconografía ha sido cuidadosamente seleccionada”, entonces entre los criterios ha debido regir la convicción en la importancia de seguir sustentando un discurso patriarcal y excluyente, ya desfasado y minoritario en la historiografía del arte en instituciones académicas pero que se sigue destilando en la difusión del arte para el “público general” en la peor política artística a través de museos, salas de exposiciones y el coro periodístico de los medios de masas. Pues, a estas alturas excluir para explicar los precedentes medievales, por ejemplo a Ende, la mejor entre las iluminadoras de manuscritos que se esconden bajo el Beato del Apocalipsis de Gerona, supone pretender desconocer la historia del arte en el marco de los estudios culturales, que desde hace un siglo viene desmontando la Historia de los Nombres de los Héroes para indagar la historia de los pueblos, de las clases, dinámicas y grupos sociales, incluso por edad y género. Lo que afecta también a la exclusión, por ejemplo, de Teresa Díaz, excelente pintora muralista medieval presente en cualquier volumen de historia del arte español del  periodo.El resultado es una galería aberrante que deforma la Historia de España. Porque excluir a Sofonisba Anguissola, retratista de Felipe II, supone intentar mitigar el protagonismo de mujeres de elite que, por ejemplo, como Isabel la Católica, dictaron el destino de España durante el Renacimiento. Al igual que olvidar a Rosario Weiss convierte nuestra Ilustración en el primer capítulo de la historia negra y fatalista de una España ya sometida al aislamiento respecto al resto de Europa.Y ¿qué imagen se ofrece de España en la Modernidad, sin nuestras vanguardistas Lluísa Vidal, María Blanchard, Maruja Mallo y junto a ella, Remedios Varo, también en el exilio de la dictadura? ¿Y sin contar con las que quedaron aquí, manteniendo una visión libre y, por ello, crítica como Ángeles Santos y Juana Francés? ¿Cómo es posible que no haya ninguna entre las protagonistas de la Transición: por ejemplo, Fina Miralles, Eugenia Balcells, Esther Ferrer …? Pioneras todas ellas de la interminable lista de artistas españolas cuya obra es reconocida internacionalmente. Por ejemplo,  Soledad Sevilla, Susana Solano, Paloma Navares, Marisa González, Elena del Rivero, Concha Jerez, Eva Lootz, Carmen Calvo, Elena Blasco, Cristina Iglesias, Victoria Civera, Ángela de la Cruz, Eulàlia Valldosera, Alicia Framis, Marina Núñez, Ana Laura Aláez, Pilar Albarracín, Cristina Lucas … por mencionar las mejor conocidas, quizás, entre el público.Inducir a la conclusión de que no existen imágenes de mujeres artistas adecuadas para ilustrar esas “cumbres históricas” condena el modelo de hacer historia que se defiende en este volumen.

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